Convierta las detecciones en acción
Una detección no sirve de nada en un registro. Dirija cada alerta a la persona adecuada, abra una tarea y hágale seguimiento hasta el cierre, de forma automática.

Lo construye usted, no un desarrollador
Arrastre las piezas hasta su posición y conéctelas, sin código y sin nada que pasar a informática. Empiece desde una plantilla, pruebe antes de salir a producción y conserve cada versión.
Se dispara con lo que importa
Una lectura que cruza un límite, un valor que sube más rápido de lo que debería, un vehículo que llega o se va, una hora del día, o un dispositivo que se ha quedado en silencio. Ejecútelo primero una vez a mano y vea exactamente qué habría hecho.
Llega a la persona correcta
Las condiciones deciden cuándo esperar y cuándo actuar, para que nadie reciba avisos por lecturas que se corrigieron solas. Cuando hace falta actuar, la alerta o la tarea va a la persona responsable de ese sitio.
Las tareas llegan hasta el cierre
Las tareas aparecen donde las cuadrillas ya planifican su trabajo, con listas de comprobación, comentarios, adjuntos y la evidencia que las originó. Cada ejecución queda registrada, para que el equipo vea qué pasó y por qué.
Construya flujos que reflejen su trabajo
Construya los flujos en torno a cómo su equipo ya gestiona las incidencias: qué debe disparar una respuesta, quién es responsable, cuándo conviene esperar y qué prueba hace falta antes de cerrar. Pruebe los cambios antes de que salgan a producción, con cada versión registrada.
